Mi otro yo…

12 06 2007

Tu apariencia es atractiva a mi vista, tus palabras llenas de respeto e inteligencia, hacían de nuestras conversas una experiencia amena y gratificante, aderezada además con esos sutiles coqueteos que sabíamos mezclar entre las palabras intercambiadas. Nuestros encuentros, generalmente casuales, siempre despertaba ese cálido sentimiento de saber que disfrutaremos de una compañía agradable y placentera…

Con el tiempo descubrí que despertabas en mí emociones que creí haber sacado de mi sistema, y preferí alejarme, inventar excusas para no verte y no ponerme en evidencia.

Despertaste en mí algo que creí haber enterrado y etiquetado como un “capricho adolescente”, pero que resultó ser una faceta de mí misma, una personalidad alterna, un lado oscuro capaza de tomar el control de todo cuanto conozco hasta ahora… ya no eran suficientes los encuentros casuales, no era suficiente para mi otro yo…

Mis primeras experiencias al observarte eran, digamos, “virtuales”, ya tenía chequeadas tus horas de conexión y a través de ellas podía determinar tu rutina, lo que hacías, lo que te mantenía ocupado… ocupado para mí… hasta que me aburrí de usar mi imaginación y lo virtual ya no era suficiente para mi personalidad alterna…

De lo virtual pasé a lo real, a situaciones más ¿peligrosas, tal vez?… jajaja peligrosas para ti, quizás… aunque no lo supieras ya me había convertido en tu sombra, sabía de tus idas y venidas, las lugares que frecuentabas o a los que ibas por pura curiosidad, y debía contenerme al ver que se te acercaban con “demasiada confianza”…

Por todo el tiempo que seguí en esta situación me creé la falsa idea que me pertenecías, que sabiendo todo de ti ejercería un poder sobre tus acciones y que esas acciones te traerían a mí… pero caí en cuenta que no hacía más que engañarme, sin saberlo, el que ejercía poder sobre alguien eras tú, al atarme y aferrarme a algo que existía sólo en el lado oscuro de mi imaginación.

Lo triste del caso es que al retomar el control de mí misma, miro hacia atrás y no sé si valió la pena en algún punto…