La culpa es de… ay que importa!

25 05 2008

Hacía tiempo que no hablaba del trabajo… oficio, ocupación, como prefieran… pero es creo que ya se me contagia la falta de motivación general que plaga este lugar, es casi como otra dimensión, gris y aburrida.

Pareciera que el lema de vida corporativo es: “El que se fue no hace falta… el que vendrá, tampoco”. La grilla de empleados pasa a ser un mal necesario, contratados para hacer el trabajo de hormiguita (ese que un gerente no debe hacer ni por error, Dios lo ampare y lo favorezca) y pagados porque la ley les obliga. Además de ello, la gente talentosa que por una u otra razón llega al lugar, no sirve de nada si no rinden pleitesía a quienes firman sus cheques :/

Han repetido el ciclo infinidad de veces: Se logra formar un buen grupo de trabajo (de esos que trabajan casi por amor al arte, a pesar de todo), pero los subestiman y los dejan ir (o los corren, según sea el caso), la gerencia cae en negación (“es mentira que estamos mal”) y se mentaliza “no importa, ya vendrán otros”… lo que no terminan de entender -a pesar de su fulana experiencia- es que este es un mercado pequeño, MUY pequeño, donde todos se conocen y todo se sabe, así que las opciones (finalmente y luego de muchos años) se les acaban, la competencia los sobrepasa por leguas de distancia y los clientes huyen… por supuesto que cuando esto último sucede, la culpa termina siendo del incauto equipo de turno… o de la vaca, quien se atraviese primero :s

En fin, todo esto yo lo sabía de antemano, así que no me quejo… sólo espero más temprano que tarde estar contando el fin de este ciclo y el inicio de otro mejor… y llevarme a la pobre vaca que siempre carga la peor parte con esta gente que se niega al cambio.

{Si bueno, yo también me fui del blog anterior porque se negaba a hacer cosas nuevas y creativas…}

Ehm… tú te tuviste que ir porque Rorro dejó de escribir y no había nadie que te adoptara ¬_¬

{Potato, poteito}





Se hizo costumbre…

10 05 2008

…mirar a mi lado y ver que no estás. A lo mejor es que finalmente abrí los ojos…

Ya no tengo más excusas para dar en tu nombre, siento que he agotado el repertorio y esta vez la creatividad se dejó vencer por el cansancio de repetir el mismo ciclo una y otra vez…

El asiento de al lado está vacío, como siempre lo ha estado, incluso ante mi empeño de crear la ilusión de tu presencia con una sonrisa fingida y un chiste malo… ahí no hay nadie, nunca ha habido alguien. “El que anda solo se acostumbra a estar solo”, me dijeron una vez (o algo así), y de verdad duele encontrarse ante el muro de la verdad donde esta escrito en mayúsculas un gran “¡TE LO DIJE!”

Seguramente los que creyeron en tu existencia imaginaria en algún punto dejarán de preguntarme por ti… a los que sigan haciéndolo, pues sólo les espera una respuesta de “No está, acostúmbrense a eso” (como yo lo estoy haciendo desde ahora).

:(

{…}