Archive | julio 2005

Volver al terruño…

…tarde pero seguro!

No importa cuánto tiempo queramos (o debamos) permanecer fuera de nuestro terruño, el recuerdo siempre nos arruga el corazón… lo digo porque fue hace poco que logré, luego de más de 2 años, regresar a mi Gochilandia… digo, a mi Mérida querida. Y aunque soy una barquisimetida con todas las de la ley, y he hecho toda una vida aquí, el volver al lugar donde me crié me obliga ahora a enumerar (como terapia) las cosas que extraño de no estar allá:
* Mi abuelita linda… la Tere.
* Mi titi Aura (mi mamá después de mi mamá).
* Tí@s y prim@s (cada vez con menos tornillos en la cabeza… es de familia, pero se les quiere).
* Las tertulias antes (y después) de una comilona familiar (asocial y todo, siempre las extraño).
* El frío mañanero (aunque me levante a las 10).
* Las arepitas de trigo.
* El cafecito con leche (no somos muy amigos… pero el café merideño tiene un no-sé-qué).
* No importa cuánta gente haya un fin de semana largo en la ciudad, siempre es grato caminar por sus calles. Y no contenta con eso, aún se puede salir de noche.
* Los reencuentros.
* La neblina.
* La vista hacia el Pico Bolívar (donde yo vivía, ese era el “desktop“ desde cualquier balcón).
* El Terminal de Pasajeros… no conozco muchos en el país, pero hasta donde sé, el merideño es uno de los mejores.
* (No por estar de última es menos importante) La tía Rafa (la otra abuelita)… de quien no pude despedirme (creo que iba apurada).
Lo siento si dejo de nombrar algo (o a alguien), pero hasta donde me da la memoria… eso es.