Archive | septiembre 2005

Imaginación/Realidad


De niña (no voy a decir hasta que edad) tuve una muy prolífica imaginación, muy llena de ingenuidad e inocencia (rayando en lo galla)… les daré unos ejemplos:
Cuando alguien decía: “… sí, este es mi hij@, y el rancho ardiendo!“, yo me imaginaba una casita muy humilde envuelta en llamas… o las veces que mi mamá y yo viajábamos en avión y por el altavoz se escuchaba: “… ascenderemos a xxx pies de altura…“ yo pensaba: ¿con los pies de quien midieron eso? ¿y como hizo pa caminar pa arriba?… y cosas por el estilo.
Una de las que siempre me llamó la atención fue la expresión “arroz con mango“, en mi familia materna la usan mucho, y creo que el significado universal tiene que ver con una mezcla de cosas diferentes y hasta con desorden, pero siempre me quedé con la duda: ¿existe el arroz con mango? ¿es un platillo de verdad? ¿o sólo pertenece al infinito acervo expresivo cultural venezolano? (son esas preguntas que no haces por temor a parecer más estúpid@).
Resulta que hace como 2 domingos, haciendo zapping, en uno de esos fines de semana de poca programación interesante, caí en Gourmet TV… no suelo quedarme en ese canal, pero esta vez lo hice porque me llama la atención la forma de cocinar de Sumito Estévez, aunque ya el programa estaba terminando y no pude seguir los pasos de preparación (sólo los últimos toques) ni el nombre del platillo, sólo sé que él explicaba que era un postre… otra cosa que me hizo quedarme a ver lo que restaba del espacio fue el close-up que le hicieron a la preparación: era una porción de arroz, hasta ese entonces rodeada de un armazón de metal (para que tomara forma, supongo) y sobre esta Sumito colocaba una “sustancia“ frutal amarilla muy peculiar; terminó de colocarla, retiró el armazón y dejó ver un “exótico“ postre (con sus respectivas recomendaciones finales)… a estas alturas ya deben haber deducido que era ARROZ CON MANGO!
No sé si el platillo es creación suya, no sé si es una adaptación de un postre que ya existía, pero desde ese preciso instante Sumito Estévez se convirtió en mi HEROE! (además sentí que mi cerebro dejó de oler a quemado de tanto preguntarme acerca del bendito arroz con mango).

Con el permiso (no concedido aún) del Sr. Estévez, aquí les dejo el link para que vean los ingredientes del ARROZ glutinoso CON MANGO!

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Azul


La fecha del encuentro estaba pautada, no sabían de la existencia el uno del otro, no sabían qué esperar, sólo sabían que habría caras nuevas y que irían dispuestos a disfrutar del ambiente festivo y del desfile de nuevas personalidades, de la apertura de nuevos horizontes.
Toda la noche transcurre según lo experado, risas, bailes, canciones, opiniones y puntos de vista, sólo que entre ell y él surge algo más… miradas de complicidad cada vez que sus ojos se encuentran, ¿complicidad? pero si acaban de conocerse… excusas para rozarse, para tocarse, para quedarse solos hablando de política, economía, música, no importa, ambos sabían que era una mera fachada para disimular el deseo que había entre los dos. No querían averiguar por qué o cómo sucedió, sólo querían encontrar el momento y el lugar para saciar aquellas ganas, para evitar que los gritos de la piel los delatara.
El propuso, ella dispuso, y esperaron el instante preciso para desaparecer de aquella multitud que ya se tornaba aburrida y monótona.
El estaba embrigado, desconcertado y ansioso por saber el origen de aquel aroma que no lo dejaba pensar con claridad. Ella se dejaba descubrir hasta el punto máximo de su desnudez. Y una vez que comienzan a recorrer sus cuerpos, él cae en cuenta que es ella, su piel, sus poros, los que despiden aquella infusión de divinidad; él termina de perder la razón para sumergirse en aquel mar de pasión, ella se deja llevar ciegamente hasta olvidarse de su pasado o de algún asomo de conciencia.
La mañana los decubre, sus almas están al desnudo, la luz del amanecer sólo puede imaginar lo que la luna vió. Ella se despide con un beso de sincero agradecimiento, él acepta el beso sin esperanzas de una próxima vez, pero ya no le importa si fue un primer y último encuentro, ya no le importa que ella sea ajena, el azul de su perfume ahora le pertenece y lo acompañará por siempre.

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