Abuelito dime tú…


Ayer fue un día “normal“… dejé las llaves de mi casa (homeless all day), llegué tarde al trabajo, en mi escritorio me esperaba una torre de ordenes por sacar, y no me dio chance de ir a la apertura del Festival de cortos… es decir, nada fuera de lo común… a pesar de todo, el día fue 10 veces mejor que el descrito en el post anterior.
Luego de salir agotada del calabozo… ehm, digo… del trabajo, me toca esperar en casa de mi familia a que mi tía se desocupe, me lleve a mi casa y me rescate del desamparo… sin embargo, la espera estuvo amena porque hice algo que no suelo hacer con frecuencia: le paré bolas a mi abuelo (¡!).
Mi abuelito es todo un personaje: mal encarado todo el día, gritón (su tono de voz normal es ensordecedor, y si está emocionado, bebido o arrecho ni se diga) y obtuso (léase terco), pero se vuelve una melcocha con los nietos, al punto de llorar de la risa si uno de mis primitos le daña con un sello uno de sus preciados informes de avalúo que estaba a punto de entregarle a un cliente (ups!).
Estuvimos hablando de todo un poco… o mejor dicho, estuvo hablando él porque le fascina ser el centro de atención, yo sólo hacía preguntas… hablamos de inmuebles, de lo caros que están (si lo sabrá él que es Ingeniero Civil tasador), de cómo hay gente que se aprovecha de eso, de sus anécdotas en el medio (la mayoría de hace sopotocientos años luz)… hablamos de las travesuras infantiles (las de antes… ehm, mías… y las de ahora)… hablamos de sudoku, y parecía un niñito contando que por fin logró resolver uno sin errores! A mi abuelo nunca lo he visto leer otra cosa que no sea el periódico, gracias a eso es genial escucharlo plantear sus “teorías conspirativas“ acerca de cualquier tema, y creo que nadie en mi familia lo toma tan “en serio“ como yo cuando empieza a hablar de lo que leyó; ¿será que yo soy la única que ha aprendido de él a no ver la vida (y las noticias) en blanco y negro? ¿que todo tiene sus matices, su trasfondo y nada es como lo pintan? eso sí, una vez que se hace una idea u opinión, NA-DIE lo saca de ahí.
Llegó el momento de partir y con eso acabó la tertulia, y camino a casa me quedé pensando ¿por qué esas conversaciones de “todo/nada“ con mi abuelo no se repiten más a menudo? Al fin y al cabo nos parecemos tanto (¿en lo obtusos y mal encarados?… mmm… puede ser)… pero es que a veces se nos hace tan difícil encontrar un “lugar común“ donde dejar a un lado las etiquetas de “niña ignorante“ y “viejo chocho“… para mí particularmente es complicado tratar a alguien que no se quiera dar cuenta que aunque esté viejo y haya vivido muchas cosas todavía puede aprender y alcanzar metas (y un ejemplo es que dejó de fumar después de muchos años, un poco por obligación, pero lo logró)… tal vez para él sea complicado tratar con alguien que acepte con tanta “facilidad“ las nuevas tendencias o ideas que se presentan (¿celulares? ¿internet? ¡qué horror!).
Sólo espero que en algún momento podamos abrirnos más a lo que somos cada uno, y no estar tan a la defensiva con el otro… y sólo espero que no sea demasiado tarde cuando eso suceda.

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About adriale

Algunas veces, abro la ventana solo por placer

4 responses to “Abuelito dime tú…”

  1. Adriana says :

    Siempre es hermoso compartir con esa gente que te quiere y a quien quieres y donde la brecha generacional es tan amplia, porque aunque así sea siempre encontrás esas coincidencias que te hacen pensar: Definitivamente somos familia

  2. Andreina says :

    Adri,
    Sentarse a escuchar al abuelo será siempre una gran aventura.
    Un compartir hermoso de anécdotas viejas, recuerdos de antaño mezclados con avances de hoy y frescura de juventud.
    Atesora cada uno de esos momentos porque, créeme, cuando no los puedas tener, te preguntarás otra vez: “Y por qué no fueron más frecuentes estos encuentros?”
    Acércate a quienes te aman y disfruta de ellos… como ellos disfrutan de ti.
    Un abrazo, amiga.
    Andreina

  3. adri021 says :

    Aunque no lo crean, yo soy la que más disfruta de las conversaciones con mis abuelos… y desde hace un buen tiempo me he dedicado a acercarme más a la familia en general (casi siempre hablaba de ellos como si vivieran en el exterior).
    Adri, Andre, gracias y un abrazote para ambas!

  4. Luzardo (AKA Procer) says :

    A mí me gusta mucho conversar con mi abuela, ella es muy cómica, tiene nañas y supersticiones, le gusta enseñarle groserías a los loros, y sobre todo, siempre tiene una anécdota por ahí guardada.

    Disfruta de las conversaciones con tu abuelo. La enseñanza que te dejará es invaluable.

    Saludos Adri.

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