Archive | agosto 2006

Monadas…


Esas ‘graciecitas’ que hace la gente; jaja ja tan monas que provoca soltarles una cachetada de buen humor :/

Chica bien arreglada… mmm, bueno, no tan chica… aparentemente de camino a su oficina, de ropa jovial excesivamente combinada con mucho rosa, uno de sus tobillos tatuados, bolsa semi-transparente de productos ‘light’ (yogourt, leche descremada, items varios) en una de sus manos, y bolsita de confites naturales en la otra.
La señora en cuestión cruza la calle mientras intenta abrir los confites, esos de elaboración artesanal empacados en bolsitas transparentes y cerrados con una etiqueta de cartón sujetada con grapas… al llegar al otro lado de la calle, a la parada de autobús, logra terminar de abrir sus golosinas y la etiqueta de cartón mágicamente cae al suelo (bueh, culpemos al viento); lo triste del asunto es que la señora ¡DEJA-EL-PAPEL-DONDE-CAYÓ! teniendo a dos pasos (sí, DOS, los he contado) un kiosko -donde hay una papelera- :@
El autobús no llegaba, y el papel seguía en el mismo lugar, la señora dio los dos pasos hacia el kiosko, sólo para sentarse en una silla que estaba allí desocupada y protegida del sol… pero ¡NO-SE-PUDO-LLEVAR-EL-PAPEL-CON-ELLA! A mí no me quedó otra que levantar el abandonado papelito, acercarme al kiosko y decir “Disculpe DO-ÑI-TA*, se le cayó un papel que parece importante…”, acto seguido lo dejé en el basurero que estaba justo a su lado.
Entonces, ¿¿¿de qué le sirve a ‘estaniña’ comprar sopotocientos productos light para mantener su figura, y procurarse esa imagen impecablemente actual, si ya está obviamente podrida??? mmm, lamentablemente seguirá siendo un misterio inexplicable de nuestro insólito universo :s

(*) Creo que le dolió más el ‘Doñita’ que el haberla dejado en evidencia como una cochina…

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Reyes de papel en castillos de arena…


Se inventan su propio reino de castillos de arena y sal, que con su falsa calidez atraen y deslumbran a los que están fuera; pero una vez dentro, descubren su verdadera faz: fríos y amenazantes, devoradores implacables de almas incautas e ingenuas, capaces de exprimir hasta la última gota de motivación de quienes se acercan con buenas intenciones, y desecharlos una vez utilizado todo su potencial.
Pisotean sin remordimiento y mantienen cautivos a sus súbditos con chantajes disfrazados de falsas promesas y solidaridad, desgastando la voluntad y paciencia de cualquiera… fuertes o débiles, todos son iguales, ninguno vale nada.
Bofetadas de realidad los devuelven a sus sitio, y les hacen ver que son ellos los que no valen nada, que poco a poco la marea de justicia va cobrando su espacio y los va condenando a ser sólo un vago y amargo recuerdo…