Envejecer es ‘feo’…

…al menos así lo da a entender una cándida niña de 3 años.
Su preocupación no era normal al ver que su tía tiene las manos arrugadas y los brazos algo flácidos: “Tía, mi mami y mi madrina tienen unas cremitas para que eso se te quite…” (con cara de tragedia griega).

¿O será una estrategia de ventas de su mami y su madrina? (Cosmetóloga y Médico Esteticista, respectivamente) =p

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El número que Ud. ha marcado…


Eso es lo que ahora escucharás cuando llames…

Se agradece la atención, pero no soy tu darling, sweetie o little girl… aparte que no me como el cuento que hayas ‘olvidado’ el español, algo tan hermoso no se olvida así nada más.

Agradezco tus postales esporádicas y tus intenciones de hacerme saber que estás bien, donde quiera que estés, pero ya que volviste no hace falta que llames, escribas o envíes señales de humo cada 5 segundos… no es necesario vernos mañana, tarde y noche, durante todos los días de la semana para ponernos al corriente de nuestras aventuras y desventuras diarias… una salida es suficiente, una salida que ya pasó.

Lamento si te parezco grosera, malcriada o si es que simplemente no he sabido apreciar tus particulares halagos, pero yo tengo una vida, una de la que no quisiste ser parte hace ya muchos tiempo, una en la que ya decidí con quien compartir mis ‘experiencias’ en una comida o alrededor de unos tragos… y creo que de ser amigos sabrías que no me agradan las preguntas repetitivas de ¿Dónde estás? ¿Qué haces? ¿Con quién?
Esa actitud me ha convertido en una paranóica del teléfono: Número desconocido… no respondo. Tú número… mucho menos. No estoy, dejé el teléfono en casa, me quedé sin batería… no quiero oír tu voz, ya es suficiente.

Vete por donde viniste, que sólo tus señales ocasionales de vida, lejanas e impersonales, serán bien recibidas… y engavetadas con todas la demás.

El país de ‘todo el mundo’…


“¡Señor, déjeme por aquí…!” se deja escuchar entre las bocinas de fuera y el reggeton dentro de la unidad. El conductor -al parecer uno de los pocos con un rastro de sensatez vial- no sabe ya qué hacer para que la señora entienda que ‘por aquí’ no hay parada: “Pero todo el mundo lo hace, así que por eso yo ‘siempre’ me quedo aquí” …la escena no sucedió una sino dos veces en el mismo trayecto, a pocos metros de distancia.
Mientras tanto, en una esquina no muy lejos de allí, la hora pico hace estragos en el tránsito, los semáforos deprimen cada vez más su solitaria incandescencia al ser ignorados completamente por quienes deberían respetarlos. Un conductor particular decide no hacer caso a la luz roja y no se conforma con quedarse en medio de la transversal, sin dejar pasar a nadie, sino que a último minuto prefiere dar una giro indebido, provocando que un autobús de pasajeros frene de manera brusca, condutor y acompañante del particular se bajan del auto a gritarle improperios al busetero por ‘abusador’ “¡Pana, pero si aquí todo el mundo da la vuelta! ¡¿Que no ves que vamos pasando nosotros?!” (¿Por qué se le habrá ocurrido al chofer del autobús pasar mientras su luz estaba en verde?).

La fórmula no es exclusiva del tránsito y es repetida una y otra y otra vez: Todo el mundo lo hace… todo el mundo se sale con la suya… a todo el mundo le importa un carajo pasar por encima de los demás, porque cada quien es único… como todo el mundo.

Incansable colita…

La incansable colita (o látigo, como le dice mi mamá) de Legolas cumple hoy 22 años*… y su energía continúa intacta.

Lego, ‘hijo mío’**, me contenta saber que en apenas “22 años” has pasado por: Vacunas, entrenamiento básico de obediencia (esa colita dejó cautivada a tu maestra), mudanzas, hepatitis (¡GRACIAS PURINA!), has comido papel, cables, tela, zapatos, hormigas, grillos, cucarachas (¡puaj!), has destrozado juguetes, has tenido novias y conquistas, te ha dado hasta bronquitis, has subido y bajado de peso, has cambiado de veterinario como 5 veces -te prometo que este es el definitivo-, en fin, prácticamente ¡HAS SOBREVIVIDO!; sin embargo, tu ánimo nunca decae y siempre tienes una ‘sonrisa’ y un cariñoso ‘latigazo’ para alegrarle el día a cualquiera… así que sin más recuentos ni cursilerías, sólo quería desearte:

¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!

Puedo decir que el regalo está listo (ricas galletitas) y aún seguimos esperando por el obsequio de Navidad de la ‘abuela’ (una camita nueva), pero ya pasó Navidad, Año Nuevo, Reyes y nada… ¿será que hoy se dará el milagro o lo traerá la Divina Pastora? mmm, ya veremos =p

(*) Para lo que quieran sacar la cuenta, son en realidad 4 años. Leí en una revista especializada que ya se había determinado como promedio genérico: 5,5 años el cálculo entre edad canina y edad humana… estoy tratando de ubicar el artículo, pero al parecer lo perdí :s
(**) Haciendo referencia a la frase “Canito, hijo mío…”, de la comiquita Canito y Canuto… ¿alguien ha visto mi cédula por ahí? :p

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PD. *off topic*: La convocatoria para aparecer en el Calendario Bloguero 2007 sigue abierta, blogueros que celebran en Enero ¡manifiestense pronto! (aparentemente el año bloguero comienza en Febrero… jijijjo)

Dueños, amos y señores de la vía…

Debo abrir estas líneas con mi usual expresión

¡Chofer de autobús NO ES GENTE!
Sé que lamentablemente estoy metiendo en ese saco a señores honrados, padres/esposos/hijos, que sólo tienen ese trabajo como medio de sustento para sus familias, pero de los centenares que pueda haber en esta ciudad crepuscular yo sólo he visto 3, ¡T-R-E-S! (Dos con los que me he topado en mis aventuras con el transporte citadino, muy amables y respetuosos, y uno que es mi vecino y me consta que es todo un señor).
Resulta que hace unos días mi Gabo casi se queda sin padres (no exagero) gracias a la magnífica personalidad de uno de estos especímenes viales:
Carretera vía Duaca -para los que han transitado por ahí, sabrán que son curvas y más curvas-, dos canales, el papá de Gabo va por el canal que le corresponde, en sentido contrario viene un Encava A-TODA-VELOCIDAD tratando de pasar a otro carro EN-PLENA-CURVA, mi suegro maniobra (y no era que tenía mucho espacio para hacerlo) pero el autobús en cuestión termina llevándose por delante casi todo el lado izquierdo de la camioneta, se desbarranca y lo detiene un árbol; la camioneta se bambolea hasta casi voltearse y se detiene. Afortunadamente a mis suegros no les pasó nada (al menos no físicamente), sin embargo, la camioneta fue pérdida total. ¿El chofer del colectivo? Venía solo y BO-RRA-CHO… por supuesto salió ileso.
El día siguiente es de papeleo y declaraciones en Inspectoría, y de la nada salen como 5 compadres/colegas/parientes de la joya en cuestión a decir que ellos (cada uno de ellos) iban manejando, imagínense la escena: “No, no, distinguido, Fulano no iba manejando, el que iba manejando era yo… blah, blah, blah”. Todos y cada uno de los personajes con una historia más incoherente que la otra.
Ahora, poniéndome yo fatalista, ¿y si de verdad mis suegros se hubiesen hecho daño? De haberse ocasionado ‘pérdidas lamentables’ -como dicen en los diarios-, este señor y su comitiva de amigos del alma, ¿hubiesen asumido las consecuencias? Yo sinceramente lo dudo, porque pa cobardes búsquenlos (así como lo escribo, CO-BAR-DES); ‘personas’ que creen hacernos un favor al llevarnos y traernos y por eso pueden usar las calles, avenidas y carreteras como mejor les parece, y cuando se meten en ese tipo de problemitas en los que se ven con la soga al cuello recurren a esa maravilla tropical llamada Sindicato, que al parecer sólo sirve para alcahuetear sinvergüenzuras y exigir a las alcaldías aumentos de pasaje.
Por lo pronto mi suegro se encuentra pasando el susto y las de Caín, ahora que no posee su también herramienta de trabajo (el carro)… porque al otro ser lo más seguro es que le lluevan -de parte de sus compadres- las opciones de volver a encargarse de otro autobús “¡pa que eche pa’lante, carájn!” Y mejor no sigo, porque ya me está hirviendo la sangre y estoy comenzando a recordar otras hermosas anécdotas muy recientes con estos representantes del ‘salto atrás evolutivo’.

Pocoyo: Aprender a través de la risa…

(ADVERTENCIA: Si Ud. es ‘todo un adulto’ no le va a interesar leer un post como el que está a continuación, así que regrese por donde vino).

Sábado light, día de zapping (lamentablemente no hay mucho que ver). Entre canal y canal, caigo en Discovery Kids y por mera intriga de ver qué vendría después del bloque de comerciales, pues me quedé ahí.
No hay escenografía ni paisajes, sólo sale un niño -de unos 2 o 3 años- corriendo y presentando a cada uno de los que le acompañan, quienes comienzan a bailar al ritmo de la música inicial. No hay canciones lindas ni chispazos de color por toda la pantalla, sólo 5 personajes principales (a veces aparecen todos, a veces no) que son los que dan vida a Pocoyo: Aprender a través de la risa.
El asunto va más o menos así: Pocoyo es un niño despierto y aventurero, no habla mucho, sólo cuando aprende palabras nuevas, y como todo niño de su edad cualquier objeto o criatura que no conozca pues inmediatamente pasará a ser ‘víctima’ de su curiosidad. Junto a él están: Pato, su mejor amigo, un pato de hule muy cauteloso y amante de la música; Elly, una elefante rosada que saca a Pocoyo de aprietos y baila ballet; Loula, la cachorrita mascota de Pocoyo, alegre y juguetona, y Pajaroto, un pájaro dormilón y medio amargado (todos acompañados de un locutor que narra las aventuras y guía a los personajes).
El concepto es sencillamente genial, muestra al chamín descubriendo cosas como: El Silencio (a través de una Mariposa), el Baile (a través de un Radio) y la Música (a través de una orquesta)… en sólo 21 minutos -3 segmentos de 7 minutos cada uno- ya estaba yo cautivada y metida en toda la historia, tratando de ayudar a Pocoyo a descifrar los ‘enigmas’ que va enfrentando y, por supuesto, riendo como si me hicieran cosquillas; recordando a mi mamá cada vez que descubro programas como estos (Las Chicas Superpoderosas, Dexter, Bob el Constructor, y por increíble que parezca, Los Teletubbies), mientras ella me ve con cara de “¿Cuándo irá a madurar mi hija???” :s Madre, no sigas esperando algo que no va a suceder 😉

Por el lado serio del asunto, la producción del segmento es impecable. Detrás de todo el proyecto está la gente de Zinkia, casa de animación con sedes en España y Japón, y con un equipo de trabajo que ha creado todo el seriado (personajes, guiones, sonidos y visuales) a partir de los resultados conseguidos en los estudios realizados por especialistas en desarrollo infantil de la Universidad de Harvard (na más!).

Lástima que yo no soy tan disciplinada como para coleccionar cosas (ni siquiera cuando el único personaje de Sanrio que me gustaba era Badtz-Marú), porque de comenzar a salir objetos de colección de Pocoyo, yo estaría de primerita en la fila para adquirirlos.

¡Ah! Si de casualidad les interesa verlo, lo transmiten los Sábados a eso de las 6 de la tarde, con repeticiones a lo largo de la semana 😉

CIRMIPE

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir al Taller de Guionismo, dictado por Jesús Díaz y facilitado por el Cine Club Charles Chaplin, acá en Barquisimeto. De allí, salió la idea de crear el Círculo de Mirones de Películas (CIRMIPE) =p, propuesta por el Prof. Douglas Jiménez -con nombre y todo.
Aunque la primera convocatoria ha recibido una respuesta floja, tenemos la certeza que iremos sumando gente al grupo, y como yo soy una de las entusiasmadas pues mi contribución con el círculo, aparte de mirar películas, fue la creación de un blog que documente nuetras actividades… pueden visitarlo aquí
Daremos inicio con Casablanca, y la primera tertulia de discusión está pautada para el Jueves 23 en el Miniauditorio del Cine Club.

¡Ah! Está de más decir que si quieren pertenecer a esta propuesta, pues manifiestense no más y bienvenidos sean.